Forced to flee
September 22, 2020
Still hoping for a brighter future
September 22, 2020

Inmigrantes Venezolanos – los peregrinos del Mar Caribe

By Andreina Briceño Ventura-Brown

Los desplazamientos forzados de los venezolanos hacia Trinidad y Tobago han aumentado significativamente debido a la inestabilidad socioeconómica que presenta el país. Factores como: la inflación descontrolada, devaluación exorbitante de la moneda, represión a la oposición política, crisis alimentaria, escasez de medicamentos y los crímenes de lesa humanidad, sin lugar a dudas, representan la realidad que lanza a los venezolanos a huir en busca de oportunidades aun exponiendo sus vidas en  una aventura por el Mar Caribe.

Esta nación caribeña es significado de resucitación para muchos que han perdido la dignidad, la esperanza y hasta la Fe, viendo morir a ancianos y niños por desnutrición, tratando de sobrevivir con menos de 10 dólares al mes y protegiéndose del crimen organizado dentro de las instituciones gubernamentales del país. Para otros venezolanos, Trinidad y Tobago solo ha desmoralizado su ser, incrementando su vulnerabilidad y temores ante los acontecimientos y ataques xenofóbicos de los cuales han sido víctimas en los últimos meses.

En el país, se ha presentado un desequilibrio entre la población dispuesta a asistir y la narrativa xenofóbica de sus autoridades desatando una ruptura en el proceso de estabilización e integración de la comunidad de refugiados y solicitantes de asilo en la sociedad Trinitobaguense, haciéndolos sentir cada vez más desprotegidos y sin vías alternativas para mejorar su calidad de vida.

Ante la pandemia los refugiados y solicitantes de asilo, han tenido más desafíos para suplir sus necesidades básicas no solo por la pérdida de sus fuentes de ingreso, sino también por los señalamientos discriminatorios en torno a los contagios de Covid 19, sumamos las últimas ordenanzas ministeriales, en materia de seguridad nacional, donde se sanciona a ciudadanos trinitarios y venezolanos regulares si asisten o dan cobijo a migrantes irregulares. Esto rápidamente desato una ola de despidos, desalojos injustificados, personas en situación de calle, abusos y violencia, reforzando la explotación laboral y sexual debido a las amenazas de ser denunciados ante los agentes de migración y la policía.

Sucesos como el ataque a la joven modelo, el feminicidio de Joana Díaz y el secuestro de la bebe Sofia, sin contar, las victimas de trata y aquellas denuncias que no se hacen públicas por temor o ignorancia en la población, son muestra de la estigmatización y vulnerabilidad a las que a diario se expone la mujer venezolana quien fácilmente es victimizada por sus necesidades y las aptitudes machistas de algunos. Por otro lado, las repatriaciones de centenas de venezolanos criminalizados por ingreso irregular de forma opuesta a lo que contemplan las normas internacionales de los derechos humanos.

La población venezolana vive apegada a sus creencias, a que Dios le provea y a la buena voluntad de sus hermanos Trinitobaguenses para que continúen confiando en la humanidad del prójimo y no los desamparen. Esta población agradece los esfuerzos de las organizaciones locales e internacionales que los apoyan en programas de integración y sobre todo esperan que las autoridades implementen una legislación en materia de refugiados que se alineen con las leyes y las obligaciones internacionales, respetando sus derechos y fomentando el desarrollo y bien común de la Sociedad en General.

 

ENGLISH TRANSLATION

Venezuelan migrants – the pilgrims of the Caribbean Sea

The forced displacement of Venezuelans to Trinidad and Tobago has significantly increased due to the socioeconomic instability in the country. Factors such as: uncontrolled inflation, devaluation of currency, repression of political opposition, a food crisis, drug shortages and crimes against humanity undoubtedly represent the reality that drives Venezuelans to flee in search of opportunities, even exposing their lives in an adventure through the Caribbean Sea.

This Caribbean nation is a means of resuscitation for many who have lost dignity, hope and even faith, watching the elderly and children die from malnutrition, trying to survive on less than US$10 a month and protecting themselves from organised crime that currently runs the government institutions of the country.

For other Venezuelans, Trinidad and Tobago has only demoralised their being, increasing vulnerability and fears of the xenophobic events and attacks of which they have been victims in recent months.

There has been an imbalance between the population willing to attend and the xenophobic narrative of its authorities unleashing a break in the process of stabilisation and integration of the refugee community and asylum seekers in Trinbagonian society, making them feel more and more unprotected and without alternative ways to improve their quality of life.

In the face of the pandemic, refugees and asylum seekers have had more challenges to meet their basic needs not only due to the loss of their sources of income, but also because of the discriminatory remarks around contagions of COVID-19. We add the latest ministerial ordinances, in matters of national security, where Trinidadian citizens and regular Venezuelans are sanctioned if they assist or shelter irregular migrants.

This quickly unleashed a wave of layoffs, unjustified evictions, homeless situations, abuse, and violence, reinforcing labour and sexual exploitation due to threats of being reported to immigration agents and the police.

Events such as the attack on the young model, the femicide of Joana Díaz and the kidnapping of baby Sofia, not counting the victims of trafficking and those complaints that are not made public due to fear or ignorance in the population, are an example of the stigmatisation and vulnerability to which they are exposed daily. Venezuelan women are easily victimised by the needs and machismo of some.

On the other hand, the repatriations of hundreds of Venezuelans criminalised for irregular income is opposed to international human rights standards.

The Venezuelan population lives attached to their beliefs, to God providing, to the goodwill of Trinbagonians, and continues trusting in the humanity of others.

This population appreciates the efforts of local and international organisations that support integration programmes and above also hope that the authorities implement legislations in matters related to refugees in alignment with international laws and obligations, respecting human rights and promoting the development and common good of the society in general.

Andreina Briceno Ventura-Brown was born in Maracaibo, Zulia State, Venezuela. A married mother of three, she has been living in Trinidad for 20 years. She is a Santa Rosa, Arima parishioner, is involved in the Parish Ministry for Migrants and Refugees, and Teams of Our Lady. She is the founder and director of the La Casita Hispanic Cultural Centre.

Enjoy browsing all our articles for free during lockdown! 



 

Take me to the good news!
close-link